El post contiene dos gráficos con fuentes oficiales (INE y OCDE). Los datos que aparecen son verificables. Eso es precisamente lo que hace el engaño más sofisticado: no se miente sobre lo que se muestra, se construye una narrativa falsa eligiendo cuidadosamente qué mostrar y qué ocultar. Este estudio descompone cada gráfico, contrasta los valores publicados con la serie completa, y documenta una anomalía estadística española que refuerza la hipótesis de sesgo en la percepción subjetiva de bienestar.
El 22 de abril de 2026 el Presidente del Gobierno publicó en X (Twitter): «Ellos mienten. Los datos no. Queda trabajo por hacer. Pero, si algo está claro, es que la economía de los hogares es hoy mejor que en 2018. Vamos por el buen camino. Debemos seguir.» El mensaje iba acompañado de dos gráficos: uno sobre la capacidad de los hogares para llegar a fin de mes (fuente declarada: INE) y otro sobre la renta real per cápita (fuente declarada: OCDE). El análisis que sigue examina ambos.
El gráfico del post compara dos categorías agregadas entre 2018 y 2025, con datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE:
| Categoría mostrada en el post | 2018 | 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Con mucha dificultad o con dificultad | 27 % | 21 % | −6 p.p. |
| Con facilidad o mucha facilidad | 14 % | 24 % | +10 p.p. |
Fuente: INE, ECV 2018 y 2025. Nota: la ECV 2025 recoge ingresos de 2024; la ECV 2018 recoge ingresos de 2017.
La ECV del INE recoge la capacidad de llegar a fin de mes con cinco categorías, no dos. El gráfico del post agrega los dos extremos y hace desaparecer los tres tramos intermedios, que agrupan a la mayor parte de la población.
| Categoría completa (5 tramos INE) | 2018 | 2025 |
|---|---|---|
| Con mucha dificultad | 10,4 % | 8,5 % |
| Con dificultad | ~16,6 % | ~12,5 % |
| Con cierta dificultad ← ausente del gráfico | ~27,4 % | ~27–29 % |
| Con cierta facilidad | ~31 % | ~26–28 % |
| Con facilidad o mucha facilidad | 14 % | 24 % |
Fuente: INE ECV. Los tramos intermedios de 2025 son estimaciones a partir de los datos publicados en la nota de prensa oficial; solo el tramo «mucha dificultad» está desagregado explícitamente.
Nota metodológica: La ECV del INE recoge datos con un desfase de un año; la ECV 2025 refleja ingresos de 2024. El gráfico etiqueta el año de recogida (2018 vs. 2025), no el año de los ingresos (2017 vs. 2024). Esto es habitual en la presentación de la ECV, pero conviene tenerlo en cuenta al interpretar el período.
El segundo gráfico muestra un índice encadenado en volumen (Q1-2007 = 100) de la renta real disponible per cápita de los hogares españoles, 2018–2025, con fuente en la OCDE. El índice parte de aproximadamente 94–95 en 2018 y alcanza ~105–106 en la última lectura disponible de 2025. La fuente es oficial y el dato es verificable. La serie muestra una evolución que sitúa la renta real por encima de 2018. Esto es técnicamente correcto.
| Momento | Índice aprox. (Q1-2007 = 100) | Lectura |
|---|---|---|
| Q1 2007 (base) | 100,0 | Base de referencia |
| Q2 2020 (mínimo pandemia) | ~91–92 | Caída máxima |
| Q1 2018 — inicio del período del post | ~94–95 | Aún por debajo del nivel de 2007 |
| Q4 2023 — recuperación del nivel 2007 | ~100–101 | Recupera base 2007 tras 16 años |
| Q4 2025 — última lectura disponible | ~105–106 | Supera nivel 2007 por primera vez |
Fuente: OCDE Quarterly Sector Accounts. Valores aproximados leídos de la gráfica publicada.
Ambos gráficos apuntan a mejoras reales y verificables en el período 2018–2025. Pero la narrativa de «la economía de los hogares es hoy mejor que en 2018» se construye seleccionando los indicadores favorables y silenciando los desfavorables. La tabla siguiente muestra el panorama completo:
| Indicador | 2018 | 2025 | Tendencia | ¿Post? |
|---|---|---|---|---|
| Dificultad a fin de mes | 27 % | 21 % | Mejora | Sí ✓ |
| Facilidad a fin de mes | 14 % | 24 % | Mejora | Sí ✓ |
| Renta real per cápita | ~94–95 | ~105–106 | Mejora | Sí ✓ |
| Sin margen para imprevistos | ~35 % | 36,4 % | Empeora | No ✗ |
| Tasa AROPE | 26,1 % | 25,7 % | Mejora mínima (+0,4 p.p.) | No ✗ |
| Mucha dificultad a fin de mes | 10,4 % | 8,5 % | Mejora leve (+1,9 p.p.) | No ✗ |
| España vs. media OCDE | — | +8,5 % vs. +10,5 % OCDE | Por debajo de la media | No ✗ |
| Recuperación nivel 2007 | — | 16 años (recuperado en 2023) | Estructural negativo | No ✗ |
Fuentes: INE ECV 2018 y 2025; OCDE Quarterly Sector Accounts; VeritasHispana estudio previo mayo 2026.
Es legítimo preguntarse por qué la percepción de bienestar declarada mejora en la ECV cuando los indicadores objetivos muestran que España sigue muy por debajo de sus socios europeos. Existen al menos cuatro explicaciones no excluyentes con base en la literatura económica:
La pregunta relevante no es si la economía de los hogares es mejor que en 2018 en términos absolutos — puede serlo y aún así ser un fracaso comparativo. La pregunta es si España converge o diverge respecto a sus socios europeos. Los datos de Eurostat responden con precisión quirúrgica.
El indicador B7G_R_HAB_2010 de Eurostat — renta disponible ajustada bruta real per cápita, índice 2010=100, deflactada por el consumo final de los hogares — permite comparar la evolución real del poder adquisitivo de los hogares en términos estrictamente comparables. La serie para España arranca en 1995, los últimos años del gobierno González (PSOE); las series comparativas de la zona euro (EA20) y la UE-27 están disponibles desde 1999.
Fuente: Eurostat nasa_10_ki (B7G_R_HAB_2010), sector S14_S15. Índice 2010=100. España: datos desde 1995; EA20 y UE-27: desde 1999 (límite de la serie). Última actualización junio 2026.
La lectura arranca en 1995, con González (PSOE) aún en el gobierno: España partía de un índice de 75,4, muy por debajo de la base 2010. Bajo Aznar (PP, 1996-2004) la renta real de los hogares creció con fuerza — de 77,6 a 97,7, un avance del +25,9 % en ocho años — y en 2004 España se situaba cerca de la paridad con la zona euro. Desde entonces, a lo largo de los tres gobiernos siguientes, la trayectoria diverge: en 2024 España se ha quedado 3,7 puntos por debajo de la media de la zona euro y 7,6 puntos por debajo de la UE-27.
| Período | España | Zona euro (EA20) | UE-27 |
|---|---|---|---|
| Aznar (PP) 1996→2004 | +25,9 % | +7,5 % ¹ | +8,9 % ¹ |
| Zapatero (PSOE) 2004→2011 | +0,5 % | +3,3 % | +5,6 % |
| Rajoy (PP) 2011→2018 | +1,2 % | +0,9 % | +0,9 % |
| Sánchez 2018→2024 | +8,8 % | +7,3 % | +8,8 % |
| Total 20 años 2004→2024 | +10,7 % | +16,1 % | +22,5 % |
Fuentes: Eurostat nasa_10_ki (B7G_R_HAB_2010). ¹ Serie EA20 y UE-27 no disponible antes de 1999; el dato Aznar para comparadores corresponde al subperíodo 1999→2004. El período Sánchez incluye datos provisionales 2023-2024.
La única etapa en que España creció claramente por encima del ritmo europeo fue el período Aznar (+25,9 % en España frente a +7,5 % en la zona euro en los años comparables). Desde 2004 — con tres gobiernos de distinto signo — el patrón se invierte: España creció menos de la mitad que la media de la UE-27 en los 20 años 2004-2024. El dato del período Sánchez (+8,8%) parece mejor en comparación, pero parte del nivel más bajo del ciclo y descansa sobre factores no estructurales. Esto confirma lo que el propio Eurostat publicó en noviembre de 2025: «los menores crecimientos entre 2004 y 2024 corresponden a España (+11%), Austria (+14%), Bélgica (+15%) y Luxemburgo (+17%)», todos ellos por debajo de la mitad del crecimiento medio de la UE (+22%).
El rebote de +8,8% en renta real de los hogares durante el período Sánchez (2018-2024) descansa sobre tres pilares que tienen en común su carácter no estructural y no sostenible.
Primer pilar: fondos europeos Next Generation EU. España recibió aproximadamente 79.800 millones de euros en subvenciones no reembolsables del MRR. Según Funcas y el análisis conjunto AFI-Funcas (2026), estos fondos explican entre el 10% y el 25% del crecimiento anual del PIB en el período 2021-2025, con un máximo del 25% en 2023. El problema es estructural: la ejecución real fue del 22% en 2024 — el porcentaje más bajo desde que existen —, y la AIReF advierte que el efecto se disipa progresivamente a partir de 2026, con el crecimiento recortado a la mitad en 2030. Funcas confirma además que «el efecto de transformación productiva ha sido limitado»: el dinero se gastó sin cambiar el modelo.
Segundo pilar: deuda pública. España generó 177 millones de euros de deuda nueva al día durante el gobierno Sánchez. La deuda pasó del 101,2% del PIB en 2018 al 103,4% en 2025, mientras que la media de la zona euro pasó del 86,9% al 88,3%. La brecha España-zona euro se amplió de 14,3 a 15,1 puntos. España es la segunda gran economía de la UE con mayor aumento de deuda desde 2018, superada solo por Francia. El crecimiento se financia parcialmente con endeudamiento que pagarán las generaciones futuras.
Tercer pilar: empleo de baja cualificación con inmigración. Entre enero de 2024 y marzo de 2025, el 90% del nuevo empleo creado en España lo ocuparon inmigrantes. En el período completo 2019-2024, los nacidos fuera de España explican el 71,4% del empleo neto creado. BBVA Research (junio 2026) cuantifica el coste: «el PIB por hora trabajada de la población extranjera es un 19% inferior al de los trabajadores españoles». Más ocupados, sí — pero de menor productividad.
Los estudios europeos e independientes sobre los efectos a largo plazo de la inmigración de baja cualificación coinciden en una dinámica que el gobierno silencia sistemáticamente: el efecto inicial positivo (más ocupados, más cotizaciones, más consumo) se deteriora con el tiempo si no va acompañado de integración productiva real.
El Real Instituto Elcano (Carmen González Enríquez, catedrática UNED, 2024) documenta la paradoja española: «La población española ha crecido en ocho millones de personas desde el año 2000, un crecimiento completamente debido a la llegada de inmigrantes. En ese mismo período, la distancia de España con el PIB per cápita de los demás países de la UE-15 ha aumentado». La abundancia de mano de obra de baja cualificación no mejora la productividad — la frena, porque «incentiva la inversión en servicios de bajo valor añadido». Los salarios de los extranjeros extracomunitarios son un 34-37% inferiores a los españoles, generando cotizaciones bajas que no resuelven el problema de pensiones que supuestamente justifica la inmigración masiva.
La Comisión Europea/JRC («Projecting the net fiscal impact of immigration in the EU», 2022) confirma que el impacto fiscal neto varía radicalmente según cualificación: los inmigrantes de alta cualificación son contribuidores netos; los de baja cualificación tienden a ser receptores netos de prestaciones, y este diferencial aumenta con el tiempo, no se corrige solo.
Pero el riesgo más grave lo documenta el análisis de la segunda generación. El 33% de los alumnos nacidos fuera de España abandona los estudios al terminar la etapa obligatoria (16 años), frente al 16% de los autóctonos. Los alumnos de origen inmigrante obtienen en las pruebas PISA 32,5 puntos menos en matemáticas que sus pares españoles — el equivalente a un retraso de un curso y medio. El Real Instituto Elcano lo califica de «peligrosa tendencia a cronificarse»: la baja cualificación se hereda, y con ella la precariedad, la menor cotización y el mayor gasto en prestaciones. El modelo no se corrige en una generación; se reproduce.
REALIDAD: El crecimiento de Sánchez se apoya en tres pilares que no mejoran la estructura productiva del país: fondos europeos que se agotan, deuda que crece a 177 M€/día, y empleo inmigrante de baja cualificación con productividad un 19% inferior a la media. En los 20 años transcurridos desde 2004 — con gobiernos de Zapatero (PSOE), Rajoy (PP) y Sánchez (PSOE) — España ha acumulado el menor crecimiento de renta real de los hogares de toda Europa occidental: +10,7% frente al +22,5% de la media de la UE. El gobierno celebra haber subido al último peldaño de la escalera — y no menciona que lleva dos décadas bajando.
Eurostat publica anualmente el indicador de «pobreza subjetiva» basado en la misma pregunta EU-SILC de capacidad para llegar a fin de mes. En la práctica totalidad de los países del sur y el este de Europa, la pobreza subjetiva declarada supera a la pobreza objetiva medida por el AROPE. La gente se siente más pobre de lo que los indicadores de renta indican. Grecia es el caso extremo:
| País | Pobreza subjetiva (EU-SILC 2024) | AROPE 2024 | Diferencia | Patrón |
|---|---|---|---|---|
| Grecia | 66 % | 34,0 % | +32 pp | Normal |
| Bulgaria | 58 % | 32,2 % | +26 pp | Normal |
| Italia | 40 % | 22,8 % | +17 pp | Normal |
| Portugal | 33 % | 20,6 % | +12 pp | Normal |
| Francia | 28 % | 19,9 % | +8 pp | Normal |
| España | 21 % | 25,7 % | −4,7 pp | ⚠ Anomalía |
Fuentes: Eurostat EU-SILC (ilc_mdes09), AROPE (ilc_peps01n). Datos 2024. La pobreza subjetiva corresponde al porcentaje que declara llegar a fin de mes «con dificultad» o «con mucha dificultad».
España es el único país del sur de Europa donde la pobreza subjetiva declarada es inferior a la pobreza objetiva medida. En todos sus vecinos comparables — Portugal, Italia, Grecia — la gente se siente significativamente más pobre de lo que los indicadores de renta objetiva indican. En España ocurre lo contrario: el indicador subjetivo mejora mientras que el AROPE (25,7 %, casi el doble de la media de la UE-15) apenas se mueve.
La anomalía española no es aislada. Tres fuentes independientes documentan una percepción del bienestar económico que contradice la mejora registrada por la encuesta EU-SILC utilizada en el post:
El Barómetro del CIS (febrero 2025) sitúa la economía entre los tres primeros problemas del país para el 47,3 % de los encuestados. La valoración de la situación económica personal como «mala» o «muy mala» alcanza el 33,1 %, trece puntos por encima de la media de la zona euro. El Euróbarómetro de otoño 2024 confirma que el 68 % de los españoles considera que su situación financiera personal «empeoró» o «se mantuvo igual» durante el último año — 9 puntos por encima de la media UE-27. Y las encuestas FUNCAS-IPSOS sobre presupuesto familiar (cuarto trimestre 2024) muestran que el 41 % de los hogares declara haber reducido gasto en alimentación en el último año, frente al 28 % en 2018.
Tres metodologías distintas, tres organismos sin dependencia gubernamental, tres resultados que apuntan en la misma dirección: la mejora registrada por la pregunta EU-SILC no refleja la percepción mayoritaria de los hogares españoles.
No es necesario invocar manipulación para explicar la anomalía. La psicología cognitiva documenta varios mecanismos que producen este patrón de forma sistemática:
Efecto de anclaje temporal. La pregunta EU-SILC compara implícitamente el momento actual con el reciente pasado. Tras el mínimo histórico de 2020-2021 (pandemia, ERTE masivos, restricciones), cualquier mejora relativa se percibe como alivio desproporcionado, aunque el nivel absoluto de bienestar sea inferior al de 2007 o al de la media europea. Los hogares «llegan a fin de mes mejor que en 2021» — lo que no significa que «les vaya bien».
Sesgo de referencia. Después de quince años de crisis (2008-2018), el umbral de lo que se considera «económicamente normal» se ha desplazado hacia abajo en España más que en otros países europeos que no sufrieron una recesión tan severa. Una situación que en Alemania clasificaría como «dificultad» puede clasificarse como «suficiente» en España por simple adaptación al contexto.
Desconexión entre percepción y estructura. El indicador EU-SILC mide si el hogar «llega a fin de mes», no si ahorra, si tiene capacidad para afrontar imprevistos o si su renta es comparable a sus vecinos europeos. Un hogar puede declarar que «llega» mientras simultáneamente reduce el gasto en ocio, pospone la compra de bienes duraderos y no tiene margen para gastos imprevistos — los tres indicadores que el post no menciona y que en España empeoraron.
Ninguno de estos mecanismos requiere que alguien mienta en las encuestas. Pero el gobierno conoce perfectamente estos sesgos cuando selecciona qué indicador publicar como evidencia de bienestar general.
El Presidente del Gobierno tiene acceso a la totalidad de los datos del INE, de Eurostat y de la OCDE. No es un ciudadano que interpreta una tabla con información incompleta. Es el máximo responsable del Ejecutivo que financia, supervisa y comunica esas estadísticas. Cuando publica un gráfico que omite sistemáticamente los indicadores que contradicen su mensaje, no comete un error de comunicación. Comete exactamente lo que el post atribuye a otros: mentir.
Los mismos organismos publicaron en las mismas fechas datos que el post silencia: el 36,4 % de los hogares sin capacidad para gastos imprevistos —que empeoró—, la tasa AROPE del 25,7 % —casi el doble de la media UE—, los 16 años que tardó España en recuperar el nivel de renta de 2007, y la media OCDE que creció más que España en el período completo del mandato. A esto se añade la anomalía estadística documentada: España es el único país del sur de Europa donde la percepción subjetiva de pobreza es inferior a la pobreza objetiva, patrón contradicho además por el Barómetro del CIS, el Euróbarómetro y las encuestas FUNCAS.
Sí existen mejoras reales en algunos indicadores entre 2018 y 2025, y los datos publicados son verificables. Pero eso es precisamente lo que hace el engaño más sofisticado: no se miente sobre lo que se muestra, se construye una narrativa falsa eligiendo qué mostrar y qué ocultar. El gráfico de la encuesta EU-SILC es real. Lo que es falso es el contexto — o más precisamente, la ausencia deliberada de contexto que convierte una mejora parcial en evidencia de bienestar general.
Y como documenta la Sección 4 de este análisis, el crecimiento de la renta de los hogares bajo Sánchez (2018-2024: +8,8%) llega después de dos décadas en las que España perdió 11,8 puntos de convergencia respecto a la UE-27, y descansa sobre fondos europeos que se agotan, deuda que crece a 177 millones de euros al día, y empleo que va principalmente a inmigrantes en puestos de baja cualificación con productividad un 19 % inferior a la media. El gobierno celebra haber subido al último escalón — y no menciona que lleva dos décadas bajando la escalera.